Menstruar no debería ser un obstáculo: AHF llama a reducir barreras para la salud menstrual en RD

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AHF República Dominicana

En República Dominicana, una de cada cinco mujeres ha limitado actividades escolares, sociales o laborales durante su menstruación. En el Día Internacional de la Salud Menstrual, AHF llama a reducir barreras de acceso a productos menstruales, educación e información para garantizar una menstruación más digna, segura y sin estigma.

Cada mes, millones de niñas, adolescentes y mujeres enfrentan un reto silencioso: gestionar su menstruación en condiciones dignas. Para muchas, esto significa lidiar con la falta de acceso a productos de higiene, espacios seguros, agua potable, baños adecuados o información confiable para vivir su periodo sin vergüenza ni limitaciones.

En República Dominicana, esta situación tiene consecuencias reales. De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), UNICEF y el estudio Estado de la Situación de los Derechos de la Infancia y Adolescencia (SITAN 2023–2024)el 21.9 % de las mujeres en edad reproductiva reportó haberse ausentado de actividades escolares, sociales o laborales durante su última menstruación. Este dato refleja cómo las barreras relacionadas con la salud menstrual continúan afectando el bienestar, la educación y la participación cotidiana de miles de personas.

¿Qué es la pobreza menstrual?

La pobreza menstrual ocurre cuando una persona no cuenta con acceso suficiente a productos menstruales, agua segura, instalaciones sanitarias adecuadas o información para gestionar su periodo de forma saludable y digna. No se trata únicamente de acceso económico: también involucra el estigma, la falta de educación menstrual y las condiciones sociales que dificultan vivir la menstruación con bienestar.

A nivel mundial, organismos internacionales estiman que cerca de 500 millones de personas viven en situación de pobreza menstrual. En América Latina, diversos estudios señalan que hasta 30 % de niñas y adolescentes ha faltado a clases durante su menstruación debido a barreras como la falta de productos, agua segura o baños adecuados.

Reducir barreras también significa facilitar el acceso

Aunque la menstruación es un proceso biológico natural, muchas personas todavía enfrentan costos y obstáculos que limitan el acceso a productos esenciales. En los últimos años, algunos países han comenzado a tomar medidas para reducir estas barreras.

México, Colombia y Jamaica ya eliminaron impuestos sobre productos menstruales, mientras Brasil ha impulsado reformas orientadas a reducir barreras fiscales relacionadas con el acceso a estos productos. Si bien estas medidas por sí solas no eliminan la pobreza menstrual, representan un paso importante para facilitar el acceso y reconocer que los productos menstruales son una necesidad básica y no un lujo.

Sin embargo, especialistas coinciden en que reducir costos es solo parte de la solución. Garantizar una menstruación digna requiere también educación basada en evidencia, espacios seguros, agua potable, baños adecuados y políticas públicas que permitan gestionar la menstruación sin estigma.

El compromiso de AHF República Dominicana

En el marco del Día Internacional de la Salud Menstrual, AHF República Dominicana reiteró su compromiso con la promoción de la salud menstrual como un componente esencial del bienestar y la salud pública.

A través de jornadas educativas y actividades comunitarias dirigidas a niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, la organización ha impactado a más de 500 estudiantes mediante espacios formativos sobre higiene menstrual y la entrega de kits con toallas sanitarias, ropa interior menstrual reutilizable, artículos de higiene y materiales educativos orientados al autocuidado.

“Una menstruación no debería representar una barrera para estudiar, trabajar o vivir con bienestar. Garantizar acceso a productos de higiene menstrual, educación e información es una inversión en salud y bienestar para niñas y mujeres”, señaló Massiel Ruíz, directora de AHF República Dominicana.

Hablar de menstruación también es hablar de acceso, salud y bienestar. Reducir barreras y mejorar las condiciones para una gestión menstrual digna sigue siendo un reto urgente para República Dominicana y toda América Latina.