Así fue mi primera prueba de VIH

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Yo no iba a hacerme ninguna prueba. De verdad, cero. Ese día andaba con un amigo que me pidió que lo acompañara a un lugar en Santo Domingo porque se quería hacer la prueba de VIH y no quería ir solo. Le dije que sí, normal, para hacerle el favor, pero en mi cabeza yo solo iba a sentarme en una sala de espera a ver el celular hasta que él saliera. No sentía que fuera algo que yo necesitara en ese momento.

Cuando llegamos al Centro de AHF, me sorprendió un poco el ambiente. Uno a veces se imagina que estos sitios van a ser como un hospital frío, lleno de gente mirándose raro o con un silencio súper tenso. Pero no, la verdad es que el lugar se sentía bastante relajado, muy tranquilo. Nadie te está escaneando de arriba a abajo ni haciéndote preguntas incómodas en la entrada. Te reciben, te dicen por dónde es la cosa y ya, andas a tu ritmo. No se sentía esa vibra pesada que uno asocia con los temas médicos.

La decisión de hacerme la prueba

Mientras esperaba, me puse a leer un poco la información que tenían por ahí y a fijarme en cómo funcionaba todo. Veía que la gente entraba, se tomaba unos minutos con los consejeros y luego pasaba a hacerse la prueba. Todo se veía tan fluido y, sobre todo, tan discreto, que me quedé pensando. Empecé a darle mente al asunto: “Bueno, si ya estoy aquí, veo que es gratis, no me están pidiendo cita ni que explique mi vida, ¿por qué no?”.

Cuando mi amigo salió, le pregunté qué tal le había ido y me dijo que súper bien, que fue rápido y que el personal era muy amable. Ahí fue cuando me acerqué a la recepción y pregunté si yo también podía hacerme la prueba en ese mismo momento. Me dijeron que claro que sí, que pasara sin problema.

El proceso y el resultado

Entré a una sala privada con un consejero. El trato fue de lo más normal, como si estuvieras hablando con alguien de confianza. Te explican cómo es el proceso de la prueba rápida, te aclaran cualquier duda que tengas y, lo más importante, sientes que no te están juzgando. No hay sermones. Luego te toman una gotita de sangre del dedo. Literal, una gotita. Es un pinchacito mínimo, súper rápido.

Después de eso, solo tuve que esperar unos 20 minutos. En ese rato me tomé un vaso de agua y seguí hablando. Cuando me llamaron para darme el resultado, el consejero me lo entregó en privado, me explicó todo muy claro y me dio algunas orientaciones sobre cómo seguir cuidándome. También me llevé dos tiras de condones, que ahí mismo te los dan gratis.

La tranquilidad de saber el resultado de la prueba de VIH

Salí de ahí sintiéndome súper aliviado. Es loco, porque yo no iba con la intención de hacerme nada, pero salir con la certeza de saber cómo estoy de salud es un peso que te quitas de encima sin darte cuenta. A veces uno le da muchas vueltas a estas cosas por miedo, por tabú o simplemente por dejadez, pero la realidad es que saber también es una forma de cuidarte.

Si alguna vez te pasa por la mente o simplemente quieres estar tranquilo, te recomiendo que des el paso. Vas, te atienden súper bien en el Wellness Center, no tienes que dar explicaciones de tu vida privada y te vas con una paz mental increíble.

FAQ sugerida

¿Tiene algún costo hacerse la prueba en AHF República Dominicana?

Respuesta: No, la prueba de VIH, así como la consejería y los condones, son servicios totalmente gratuitos.

¿Necesito hacer una cita previa?

Respuesta: Para la prueba de VIH no necesitas cita. Puedes acercarte directamente a nuestro Wellness Center en Santo Domingo dentro del horario de atención.

¿Qué tan rápido entregan los resultados?

Respuesta: El proceso es muy ágil. Una vez tomada la muestra (una gotita de sangre del dedo), el resultado está listo en aproximadamente 20 minutos.

Osmar N.